Expone la gravedad del pecado, la incapacidad humana para producir una reforma duradera y la necesidad de un Rey justo que gobierne al pueblo de Dios con fidelidad.
Jueces describe una época de creciente apostasía y desorden en Israel. El pueblo abandona al Señor, cae bajo opresión, clama por ayuda y recibe libertadores temporales, pero cada ciclo termina en una corrupción más profunda.