Isaías ofrece una de las exposiciones más amplias del Antiguo Testamento acerca de la santidad de Dios, la gravedad del pecado, el juicio, la gracia, la expiación, el Mesías, la misión a las naciones y la nueva creación. El Nuevo Testamento cita y aplica Isaías repetidamente para explicar la identidad y la obra de Jesucristo.
Isaías proclama la santidad y soberanía del Señor, confronta el pecado, la idolatría y la falsa confianza de Judá, anuncia juicio histórico y presenta la salvación que Dios realizará por medio del Rey davídico y del Siervo del Señor. El libro culmina con la esperanza de la restauración, la incorporación de las naciones y la nueva creación.