Daniel enseña a obedecer a Dios bajo presión cultural y política, orar con perseverancia, rechazar la idolatría y confiar en la providencia divina. También presenta la venida del Hijo del Hombre, el juicio de los poderes rebeldes, la resurrección de los muertos y la victoria final del reino de Dios.
Daniel combina relatos históricos de fidelidad durante el exilio con visiones apocalípticas que revelan el dominio soberano de Dios sobre reyes, imperios y acontecimientos futuros. Los reinos humanos son temporales; el reino del Dios Altísimo será eterno y sus santos serán finalmente vindicados.