La carta ofrece una de las afirmaciones más elevadas del Nuevo Testamento acerca de la persona y obra de Cristo. Enseña que él es Creador, sustentador, Cabeza de la Iglesia, imagen del Dios invisible, reconciliador por medio de su sangre y Señor sobre todo poder espiritual.
Colosenses proclama la supremacía y suficiencia absoluta de Jesucristo frente a enseñanzas que mezclaban prácticas religiosas, ascetismo, observancias y especulación espiritual. Pablo enseña que los creyentes están completos en Cristo, han muerto y resucitado con él y deben vivir de acuerdo con su nueva identidad.