La carta enseña cómo sufrir sin negar la verdad ni devolver mal por mal. Une identidad, santidad, testimonio, sumisión responsable, vida familiar, liderazgo pastoral y esperanza futura bajo el ejemplo y la obra redentora de Cristo.
1 Pedro fortalece a creyentes que sufrían hostilidad por su fidelidad a Cristo. Pedro los identifica como pueblo escogido, regenerado para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo, y los llama a vivir en santidad, honra, amor y firmeza mientras esperan la revelación final de su Señor.