La carta muestra cómo las instituciones del antiguo pacto apuntaban a Cristo y encuentran en él su cumplimiento. También llama a perseverar en la fe, acercarse con confianza al trono de la gracia, soportar disciplina, vivir en santidad y no abandonar la confesión cristiana.
Hebreos presenta la supremacía absoluta de Jesucristo y la suficiencia final de su obra. El Hijo es superior a los ángeles, a Moisés, al sacerdocio levítico y a los sacrificios repetidos del antiguo pacto. Como Sumo Sacerdote eterno, entró una vez para siempre en el santuario celestial por medio de su propia sangre y obtuvo redención eterna para su pueblo.